Rosa Romero

Raza de campeona para el Dakar

Rosa Romero: “He llegado a quedarme atrapada a 4000 metros toda una noche sin agua y sin comida”.

La mujer de Nani Roma afronta su cuarta participación en el Dakar con el objetivo de terminar.

Rosa es madre de tres hijos e Ingeniero técnico de Telecomunicaciones, aunque su verdadera pasión es el mundo del motor. Junto a su marido Nani Roma (Dos veces ganador del Dakar hasta la edición del 2014) forman una de las parejas más queridas y respetadas en el panorama deportivo. Rosa trabaja día a día en Naniracing y Fundación Nani Roma. “Es complicado. Nani lo vive desde un punto de vista profesional y tengo que intentar que mi carrera este al margen de la suya y no pueda perjudicarle. Siempre ha sido una contra más que un pro a mi favor aunque él siempre ha intentado que yo pueda estar en el Dakar. Este año está muy contento de que me haya podido unir al HIMOINSA Team”.

En el año 2006 arrancó con el desafío Dakar, después de haber idolatrado desde niña a los pilotos dakarianos, y aunque lo ha intentado en tres ocasiones no ha conseguido terminar la carrera. Este año el Dakar 2015 se presenta como un nuevo reto para ella al formar parte del estreno del equipo español HIMOINSA Team. Su objetivo está claro: Llegar a  pódium y convertirse en la tercera española de la historia en lograrlo. “El Dakar es una carrera donde la experiencia va sumando cada año. Normalmente crees que la suerte es el factor determinante, pero cuando tienes que abandonar, lo analizas fríamente y tienes muy claro dónde has fallado. Se lo que quería cambiar para esta edición y lo que quería que fuera diferente. El hecho de estar en el HIMOINSA Team, y sobre todo al lado de Miguel Puertas y Antonio Gimeno, hace que el objetivo que persigo este año creo que lo he conseguido”.

Para la mayoría de pilotos que no viven de esto, el hecho de poder conseguir los medios necesarios para estar en una salida del Dakar ya es un éxito. Rosa, además, tiene que saber conjugar familia, trabajo y pasión. “Yo soy amateur, tengo tres hijos y aparte tengo mi trabajo. Intento compaginar la afición, el entrenamiento y el papel de madre, que es lo más complicado. Esto hace que tenga que organizarme muy bien para poder tener tiempo para mis hijos, están en una edad que necesitan mucho a los padres. También intento encontrar un rato para mí, sin un entreno previo ni hay competición”.

En sus tres participaciones anteriores Rosa también se ha tenido que enfrentar a situaciones extremas de supervivencia. “El hecho de tener que abandonar es lo más duro, el año pasado me pasaron muchas cosas, una de ellas fue quedarme atrapada a 4000 metros toda una noche sin agua y sin comida. Fue un momento muy duro”.